Desde principios de los años noventa, México ha enfrentado un desafío persistente: la pobreza ha mantenido una incidencia superior al 35 % de la población durante más de 25 años, una realidad estructural que ha sido difícil de revertir.
Evolución histórica de la pobreza
Durante los últimos 25 años, México ha mantenido niveles de pobreza superiores al 35 % de su población.
En el año 2000, el 53,7 % de los mexicanos vivía en situación de pobreza. Una década después, en 2010, el indicador se redujo a 46,2 %, pero volvió a crecer en 2014, alcanzando el 51,7 % de la población.
No fue sino hasta los últimos años cuando se observó una reducción más significativa: en 2024, la tasa descendió a 36,7 %, la más baja en más de dos décadas, aunque todavía muy por encima del umbral internacional del 35 %.
Reciente reducción y su significado
Entre 2018 y 2024, México logró una caída histórica en la pobreza por ingresos, pasando de niveles cercanos al 50 % (49,9 % en 2018) hasta el 36,7 % en 2024.
Además, la pobreza multidimensional —que mide ingresos junto con privaciones en educación, salud, vivienda y servicios— también experimentó un retroceso notable, pasando de alrededor del 43 % en 2016 al 29,6 % en 2024, según cifras del INEGI y CONEVAL.
Este cambio marca un punto de inflexión después de más de 25 años consecutivos con tasas de pobreza superiores al 35 %. Sin embargo, el reto sigue siendo enorme: millones de familias aún carecen de acceso pleno a derechos básicos, y el país arrastra desigualdades profundas que exigen políticas sostenidas y eficientes.

Causas del estancamiento prolongado
- Débil crecimiento económico estructural, que limitó la creación de empleos formales con ingresos suficientes.
- Brechas geográficas y sociales, donde regiones como el sur y sureste quedaron rezagadas y grupos como pueblos originarios o infantes pequeñas fueron los más afectados.
- Infraestructura social insuficiente, especialmente en áreas de salud, educación y servicios básicos —prioridades que el Banco Mundial considera esenciales para avanzar.
- Movilidad social limitada, lo que significa que muchas personas permanecerían en condiciones de pobreza intergeneracional, sin posibilidad de progresar.