El último informe oficial confirma que más de 38 millones de personas carecen de ingresos o acceso a servicios básicos. Aunque las cifras muestran una reducción respecto a años anteriores, la desigualdad persiste en varias regiones del país.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló en su informe más reciente que uno de cada tres mexicanos vive en situación de pobreza, lo que equivale aproximadamente a 38,5 millones de personas, es decir, el 29,6 % de la población nacional.
Aunque el dato representa una mejoría en comparación con el 43,2 % registrado en 2016, todavía refleja una realidad estructural que golpea a millones de familias, en especial en el sur del país.
El reporte muestra que, si bien se redujo el número de personas en pobreza general y extrema, las carencias sociales —como el acceso a servicios de salud, vivienda adecuada y educación— siguen afectando de manera grave a la población.
Los especialistas señalan que el aumento del salario mínimo y los programas sociales ayudaron a millones de personas a salir de la pobreza en los últimos seis años. Sin embargo, advierten que la mejora no ha sido homogénea: mientras algunos estados del norte y centro muestran indicadores positivos, entidades como Chiapas, Oaxaca y Guerrero concentran los niveles más altos de pobreza y desigualdad.
El fenómeno también tiene un rostro generacional: los niños y adolescentes representan un sector particularmente vulnerable, ya que muchos crecen en hogares con privaciones múltiples que limitan su desarrollo presente y sus oportunidades futuras.
Reflexión final
El dato de que 1 de cada 3 mexicanos sigue siendo pobre plantea un reto nacional: sostener los avances alcanzados, garantizar políticas sociales más eficientes y cerrar la brecha territorial que mantiene rezagadas a millones de personas en el sur del país.